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Las Palmas de Gran Canaria, Islas Canarias, Spain
Esta es la historia de un superhéroe que después de trabajar 30 años en una empresa de salvar galaxias fue despedido por un ERE chungo y la carestía del Gas-oil para las naves y ahora trabaja como reponedor en un Carrefour lo que le permite observar el extraño comportamiento de los humanos y humanas (ver el click de audio para entender este perfil)

lunes, 16 de febrero de 2026

GODOS, TXAKURRAS, CHARNEGOS, FODECHINCHOS Y GANÁPIROS .


Me da vergüenza, rubor y cuando no hasta pánico el argumentario de los nacionalistas centrífugos por lo alejados de la realidad en curso.

 Desde la superioridad intelectual que se autoconcedieron los nacionalistas catalanes, (que está siendo reemplazada por el acervo cultural del Magreb), la superioridad genética de los vascos de Rh negativo (ahora es de los genes del Serengeti), la idiosincrasia gallega (ahora orinocoamazónica), etc. y la canaria, -que esa me duele en lo hondo, en la uña y en la entraña- en la que se explayan cuatro adolescentes distorsionadas, tres charos pelivariopintas y dos señores mayores en que los canarios somos una cosa que se llama Amazigh ( financiada por Marruecos, por cierto) de la que nadie tenía noticia en las islas hasta ahora.
 
No deja de ser paradójico que tantos esfuerzos para mantener las identidades locales contra lo español en España se hayan desmoronado como mantequilla con la inmigración ilegal, que sí que supone, no una cierta uniformidad adaptada a cada territorio que duró siglos como la española, sino un verdadero reemplazo de población ( ya lo dicen abiertamente algunas notables podemitas), si hay algo realmente uniformador, eso es el Islam en torno a la Umma, y con ella la pérdida de la identidad, tradiciones y costumbres autóctonas. 

 Los Nacionalismos centrífugos, todos ellos siempre muy en contra de lo español, al que culpan de elemento uniformador que ponía en peligro su identidad, han tragado complacientes con el Islam que por supuesto se los comerá con papas si no se pone remedio. 

 El origen de todo esto son las teorías filosóficas del Idealismo alemán, en España el Krausismo decimonónico: la Kulturkämpfe, un pueblo una cultura; el espíritu del pueblo, Volksgeist, todo una frikada teórica, y ya se sabe donde terminaron estas frivolidades no sólo sentimentaloides. 

 Todo esto prendió luego al imaginario colectivo a través del romanticismo literario del siglo XIX y después lo revivió Hollywood, que con la Disney rescataba el mito del buen salvaje de Rousseau y nos presentaban a unos aborígenes que eran tan sabios como el mismísimo Sócrates, como si los aborígenes no tuvieran sus guerras y algunos no se comieran los corazones de sus enemigos e incluso los de sus propios niños y vírgenes.

 La cosa consistía en idealizar y magnificar hechos y personajes puntuales de las culturas que habían quedado rezagadas en el devenir de los tiempos para darles mayor relevancia de la real y otorgarles una legitimidad e influencia mayor de la que tenían, y esta legitimidad conseguida así artificiosamente fue capturada por las oligarquías locales para defender su cuota de poder, y lo que más preocupa a esas oligarquías: su perpetuación. 

 Tantas décadas llamando al que es igual que tú, con diferencias mínimas en costumbres modos, credo, tradiciones y lengua: charnego, txakurra, fodechincho, o godo, para luego que Mohamed, Mulay, u otro, totalmente diferentes a ti, se haya apoderado del territorio y seas tú el extranjero en él  y el que encima paga la fiesta.

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